martes, 12 de enero de 2021

Midi d´Ossau, aguja Jolly via Sureste clásica ( 540 mts / Vº+)

“¡Tienes razón, soy un cobarde! No tengo absolutamente nada de coraje.” El leon cobarde en El mago de Oz.

Después de unos meses retomo un poco la escritura del blog, al final en el mundo de la inmediatez en el que vivimos perder tu tiempo por nada empieza a pasarme factura cuando no dispones de mucho, tengo muchas actividades sin reseñar. Para ser sincero la vida y las ganas de escribir no dan para más. El último lugar por donde me había arrastrado, literalmente, era la Rabada y Navarro y el orgullo y el valor me lo había dejado por alguna fisura de ese lugar mágico que es Ordesa.

Como el "Coward Lion" en el mago de Oz tocaba encontrar el valor perdido. Siempre tengo escaladas pendientes con ese gran montañero que es Fernando, así que pienso en él para dar una vuelta por la pared del guardián de piedra del Pirineo. Quizá mis objetivos eran otros para este verano y para esta montaña, pero ir a esta vía fue un acierto. No la tenía y es una excursión vertical fantástica por la pared. Se apunta su sobrino Borja, aspirante a escalador y deportista fanático. Así que el trato es el siguiente, me adoptan en su cordada con una pequeña condición, yo me tiraré todos los largos de primero. A cambio Fernando me bajará como un maestro por la viras. A mi me parece un trato justo. Borja de turista de lujo.

Dejo a la familia durmiendo en casita mientras salgo hacia Escarrilla para acoplarme con la promesa de que llegaremos pronto que la vía aunque larga es bastante sencilla. Como me dice Isabel siempre que salgo a escalar soy como Gandalf en las dos Torres: 

- ¿Jose cuando vas a volver? 

-Al amanecer del tercer día mira al Este.

Aproximación rápida a pie de vía. Desde lejos vemos una cordada subiendo. Varias esperando a pie de vía. Habrá que tomar decisiones, si mantenemos el plan original o cambiamos de vía. Una vez allí solo una cordada que ha empezado ya está en la vía. El primer largo es compartido con la Subplombs, así que toca esperar un poco pero así le damos cancha a los que llevamos por delante. Me preparo todo el material que llevo bastante, con la idea de empalmar varios largos si es posible. Fernando ya ha escalado esta vía en un par de ocasiones así que la perdida y el embarque es imposible. Tres puntos tienen donde es posible perderse, y los tres se resolvieron bien. Como no podía ser de otra manera tuvimos aventura de la buena, como he dicho otras veces por eso de ¨la aventura es mi reino¨ y tal.


No os voy a explicar la escalada largo a largo porque es archiconocida por todos y está muy bien descrita en mucho blogs por ahí. Disfrutamos mucho de una escalada segura y hasta el quinto largo sinuosa. Una vía que todo amante de la tapia debe de tener en su libreta.

A partir del quinto largo una vez que nos metemos en el diedro la escalada se vuelve mucho más bonita y vertical con un largo francamente precioso de grado Vº+ del Midi. Yo lo gocé mucho y eso que un poco me costó encontrar la posición. 

A tener muy muy en cuenta son los posibles embarques, uno de ellos en el momento de dejar el diedro a la izquierda del L8 en la reseña de Luychi. Como detalle cuando veáis un cordino viejo arriba ya os tenéis que cambiar al otro lado del espolón sin llegar al citado cordino. 

Y ahora como siempre viene la historia y la aventura. Llego a la reunión y hay un chaval de la cordada de delante. Se le ve algo comido y está asegurando a su compañero que tampoco parece estar del todo suelto, no tienen muy claro el camino, el grado les ha sorprendido por lo duro... Con nerviosismo me dice que no me ponga en la reunión. Me sorprende un poco la reacción pero no le quiero apretar. Estoy cómodo en una repisa y meto un par de cacharros por si acaso. Informo a Borja y a su tío con una llamada de teléfono, que a gritos no nos oíamos, de la situación y que toca esperar. Si no quieres llevar a nadie por delante, madruga más, así reza el dicho.

Después de una eternidad y de hablar un rato con el chaval relajadamente, su compañero monta reunión y sale. Recojo a mis compañeros y esperamos otra eternidad hasta que arranca en el siguiente largo y a mitad se embarca y no sabe donde ir. Fernando desde abajo toma el mando y le chilla que se baje que pasamos nosotros delante y que nos sigan, que si no dormimos aquí. Los chavales algo asustados por la situación en la que se encuentran acceden sin rechistar. Salgo yo como un cohete un monto reunión donde debían ellos, en unos clavos unos metros más arriba. Recupero rapidísimo y como flash sigo subiendo, también me embarco, porque en la trave a la derecha ya no hay clavo como marca la reseña (largo 10), no lo busquéis. Pero me doy cuenta, destrepo y ya bien hasta la reunión. Esperamos a los chavales para indicarles por donde. Ahora me tocan largos en chimenea con un paso raro de narices para mi y bien de apretar. Ya empiezo a estar algo cansado pero para lo que me queda en el convento... acabo yo todo que quedan dos largos. Mientras recupero cuerda, como algo, y ya me planto en el paso más estético de la vía, ese paso de fe para cambiar de pared. Más sencillo de lo que aparenta pero impresiona. Llego a la reunión y empezamos en cuanto recupero a preparar el asunto del descenso, rapelamos y vamos esperando en las viras a los chavales para que no se embarquen aquí. Se está haciendo de noche y al final nos caen piedras de arriba que casi nos dan un gran disgusto. Nos peinan a raya y eso que alguno ya vamos teniendo menos pelo. Una vez ya no nos quedan rápeles y ya no hay pierde nos despedimos de los chicos que nos dan las gracias mil veces y nos ofrecen cerveza gratis en el refu. Son las 20h, ahí casi estarán dormidos. Lo cierto es que lo muchachos de grado iban sobrados pero la situación al final te acaba pudiendo, si no que me lo digan a mi en Ordesa.

Hay unos que no van a dormir en la pared gracias a nosotros. Bueno no somos una ONG pero ayudar a la gente es lo que hay que hacer aunque llegara a casa a las 23.00h. Pero Isabel lo entiende mejor que nadie y ni un reproche, como te quiero peque. Una buena obra nunca está de más pero lo cierto es que uno debe de saber donde se mete y cuales son sus habilidades y el desafío al que se enfrenta antes de meterse en fregaos. No sólo el grado en el papel.





La noche y la niebla nos regalan un descenso con estampas épicas y una bajada un poco perdedora, pero hacemos uso del gps un par de veces y al coche donde nos esperan unas cervezas frescas cortesía de Borja. Mientras esperamos veo el frontal de Chema y de Blanca que bajan de llevarse el pilar del Embarradé, viote al que no me atreví a ir. Menuda paliza se pegaron. Vía recia como pocas. Andaba preocupado pero consigo hablar con Chemita por teléfono y ya me quedo más tranquilo.

El valor lo doy por recuperado y los cantos de sirena de Ordesa me vuelven a tentar, a ver que nos depara este año que comienza aunque un poco desmotivado si ando si... ya veremos.

Un saludo y nos vemos por ahí arriba.

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